Ivana Cirrincione en DaLaNota

El equipo de DaLaNota ha recibido en las últimas semanas una visita muy especial: La violinista Ivana Cirrincione viajó hasta Madrid para conocer el proyecto e intercambiar experiencias y conocimiento. A continuación os dejo con una pequeña entrevista para que podáis conocerla mejor;seguro que al igual que a nosotros no os dejará indiferentes.

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Ivana  nació en Mendoza, Argentina. Es Profesora egresada del Conservatorio Nacional de Música de Buenos Aires, de la Universidad de Música de Viena, Austria (diploma de honor) y Master en Educación Musical de la Universidad de Música de Detmold, Alemania.

Comenzó a tocar el violín a los 13 años y a los 15 dirigió la Orquesta Sinfónica de su ciudad natal. A los 17 fue invitada a Suiza por el Maestro Alberto Lysy para participar de los encuentros de verano de la Academia Menuhin.
Integró diversas orquestas, entre las que se destacan la Orquesta Académica del Teatro Colón de Buenos Aires, Orquesta Juvenil de Radio Nacional Argentina, Sociedad Händel de Buenos Aires, Orquesta del Festival Música Clásica por los Caminos del Vino en Mendoza y la Orquesta Jeunesse de Viena. 
Realizó numerosos conciertos didácticos en Alemania y trabajó en la organización del proyecto The Young ClassX y como pedagoga del violín ha impartido clases en numerosos proyectos en Europa y Latinoamérica, donde se destacan Sistema  Europe, Superar Viena y Superar Suisse, SO Do Croacia, The Harmonie Foundation República Checa, entre muchos otros.
Actualmente coordina y dirige el Proyecto SUPERstARt de Superar Suisse en diferentes ciudades de Suiza.

IVANA, ¿EN QUÉ PROYECTOS HAS TRABAJADO ,QUÉ HACES ACTUALMENTE Y POR QUÉ HAS ELEGIDO ESTE CAMINO?

Desde muy joven, aún siendo estudiante me interesé por la pedagogía con el sueño de hacer de la práctica musical una experiencia positiva, que fuera enriquecedora para todos los aspectos de la vida y estuviera llena de momentos de alegría. Todos hemos escuchado a alguien de nuestro entorno lamentándose de sus malas experiencias, contando anécdotas casi increíbles con las clases de música en la escuela con profesores desmotivados o en clases individuales con profesores muy conservadores que solo arruinan el autoestima y destruyen el deseo de querer hacer música. Son mucho más pocas las veces, casi excepciones, que escuchamos a alguien decir que su profesor o profesora de música le cambió la vida y le enseñó a amar la música. Yo misma comencé bastante tarde a tocar el violín por motivación propia, y tuve que luchar contra viento y marea para lograr mis objetivos. En mi ciudad solo existían algunos libros amarillos, muy anticuados que incluso estaban en ruso o alemán y sobreviví a unos métodos muy conservadores, incluso a veces frustrantes. Pero lo bueno de todo esto fue que me llevó a pensar que tenía que haber otro camino. Y poco a poco, tarde o temprano lo fui encontrando y así superando mis expectativas: después de terminar el Conservatorio Nacional de Música de Buenos Aires me fui a Viena sin imaginarme siquiera todo el mundo que descubriría. En la Universidad de Viena también estudié pedagogía y luego conseguí un puesto como profesora de violín y directora de la Orquesta de Cuerdas Juvenil en una Escuela de Música en Colonia, Alemania. Estando en Alemania terminé un Master en Educación Musical que me ayudó a tomar contacto con proyectos dedicados a acercar a los niños al mundo de la música y en ese momento me imaginaba llegar a ser como el conductor de ¡”El Conciertazo”!

Pero como latinoamericana, claro que me sentía muy atraída por el fenómeno de “El Sistema” y para mí eso era toda una revolución. El destino hizo que volviera a Viena justo cuando se empezaba a formar la primera orquesta infantil austríaca inspirada por el sistema venezolano, la Orquesta del proyecto Superar. Al principio me uní como voluntaria y muy rápidamente quedó al descubierto la pasión que yo tenía por tratar de hacer lo mejor y brindar todo de mí para esta nueva orquesta. Así pasé en poco tiempo a ser la tutora del grupo de los primeros violines y luego me hice cargo de las generaciones que comenzaban armando todo un concepto nuevo inspirado en la Orquesta de Papel como método de iniciación de orquesta. En Superar Viena estuve algo más de 4 años e incluso llegué a dirigir la orquesta principal de cuerdas. Esto me dio la posibilidad de conocer un montón de proyectos repartidos por toda Europa, muchos de los cuales me han invitado a cooperar e intercambiar experiencias y participé activamente de los encuentros de Sistema Europe. Entre tanto, vi por las redes sociales la iniciativa de las VAS de Redomi y estuve gracias a ellos conociendo proyectos en Costa Rica y enriqueciéndome más aún conociendo gente maravillosa por allí. 

Actualmente estoy preparando algo nuevo para llevar a cabo en varias ciudades de Suiza, invitada por Superar Suisse y se vienen muchos conciertos, en especial el del encuentro de verano dentro del Festival de Lucerna que este año tiene a la niñez como tema principal. Mientras tanto pasaré un tiempo en Bolivia y Perú entre conciertos y visitas a proyectos como por ejemplo Sinfonía por el Perú.

Reflexionando un poco, te diría que elegiría una y otra vez este camino y todos los caminos que sean necesarios, siempre con la satisfacción de saber que puedo ayudar a que los chicos y chicas de cualquier proyecto se sientan felices y orgullosos de sus logros y que amen la música.

Pero sobretodo también que lleguen a comprender que trabajando unidos en equipo, como lo es el trabajo en la orquesta, se logrará una comunidad más unida, en la que todos sean capaces de ayudarse entre todos con la importantísima misión de crear un mundo mejor para todos. Estoy convencida, no solo del poder de la música, sino también del gran aporte y los muchos beneficios que brinda el formar parte de una orquesta ya sea desde pequeños o no tan pequeños.

Luciano Stoeckl

Luciano Stoeckl

¿QUÉ INGREDIENTES O ELEMENTOS TE PARECEN FUNDAMENTALES EN UN PROYECTO MUSICOSOCIAL?

Pensar en ingredientes me hace pensar en alguna receta de cocina, y la verdad es que se podría hacer una curiosa y divertida comparación entre lo que sería cocinar una buena receta de cocina y llevar a cabo con éxito un proyecto musicosocial. Me imagino algo así como si quisiera cocinar un plato: lo principal será la calidad de los ingredientes fundamentales, teniendo esto, me debo hacer cargo de realizar una buena cocción y por último le pondré los condimentos necesarios para obtener el mejor sabor posible. Bueno, traduciendo esto un poco a la realización de un proyecto de tipo musicosocial, veo que mis ingredientes serán entonces: por un lado contar el mejor equipo de profesionales y voluntarios y por otro lado reunir el grupo de personas participantes de la comunidad que realmente necesita de un proyecto así y para empezar no hará falta mucho más. Lo que sigue sería llevar a cabo una preparación correcta y una buena cocción: básicamente para que mi receta tenga éxito tendré la enorme responsabilidad de cuidar el paso a paso y de lograr el punto justo, condimentado todo esto con lo que le completa el sabor a las cosas: en este caso, la música y la expresión a través de los sonidos, del movimiento y la voz. Listo! ¿Qué obtuve? Algo muy rico, que si a la mayoría de la gente le gusta, me van a pedir más, incluso me animarán y apoyarán a que abra un restaurante o incluso una cadena. ¡Imagínate! Los que se alimenten con esto serán todos los integrantes de la comunidad y los que me apoyarán serán las instituciones adecuadas con ayudas a nivel económico, logístico o lo que sea.

Pero dejando de lado un poco la cocina, pienso que el objetivo principal y fundamental de cualquier proyecto musicosocial debería ser centrarse únicamente en el bienestar y el desarrollo personal de los niños y niñas que lo integran, como así también debería cuidar mucho del equipo de profesionales que hacen que todo sea posible. Con una estructura y una base bien clara de lo que se entiende por “musicosocial”, haciendo hincapié en lo “social”, lo “musical” llegará naturalmente para enriquecer la labor. Con esto quiero decir que veo fundamental que un proyecto de este tipo exista para ayudar donde más se necesita. Un proyecto que se ocupa y preocupa por el bienestar de sus integrantes es algo valiosísimo y ojalá toda la comunidad lo vea de esa manera para que dé sus frutos formando mejores personas y ofreciendo experiencias positivas para los que están dentro y para los que lo viven y disfrutan desde afuera. Recuerdo esta semana la participación de los pequeños en el Programa Música en Vena, en el que los niños y niñas se han acercado al Hospital a tocar para chicos y chicas ingresados en él. Una experiencia maravillosa en la que todos se han visto beneficiados.

¿POR QUÉ CREES EN LA MÚSICA COMO HERRAMIENTA TRANSFORMADORA?

Antes hablé de la música como el “condimento” esencial para el éxito de mi receta. ¿Qué mejor cosa puede haber para transformar algo sin mucho sabor en algo delicioso? ¿Qué puedo decir de la música como medio de expresión que no se haya dicho ya? La belleza de la música me ayuda a transmitir a mis alumnos el amar lo que se hace, el enamorarse del sonido que sale de sus instrumentos. El poder enorme y maravilloso que tiene la música de unir a las personas, participando activamente dentro de una orquesta o desde afuera solo al deleitarse con ella, hace sentir a mis alumnos que lo que hacen es valioso. A través de la práctica de la música individual o colectivamente mis alumnos saben más de respeto, paciencia y perseverancia, responsabilidad, tolerancia, cooperación, disciplina y aprenden a luchar para sobrellevar las dificultades, sin importar el oficio o profesión que después elijan: ellos tendrán la capacidad de escucharse mejor unos a otros, de trabajar en equipo para conseguir los mejores resultados, sabrán de la importancia de ser responsables y de proponerse metas y objetivos hasta llegar a lograrlos.

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Ivana dirigiendo la orquesta Superar, , Konzerthaus, Viena 2017.

 

 

¿NOS PODRÍAS CONTAR ALGUNA EXPERIENCIA, MOMENTO O ANÉCDOTA QUE TE HAYA OCURRIDO Y QUE HAYA SIDO SIGNIFICATIVA PARA TI?

En los últimos años la verdad es que ha habido muchísimos momentos significativos y por supuesto esto incluye momentos buenos y algunos no tanto, anécdotas divertidas, únicas y hasta algunas algo tristes.

Las experiencias, todas, absolutamente todas han sido valiosísimas e inspiradoras y han hecho que cada vez quiera ir más allá y dar lo mejor de mí para ayudar a dejar un futuro mejor a la próximas generaciones. Incluso aquellas experiencias que no han sido tan positivas, solo han logrado reforzar mis convicciones y así he ido eligiendo mi camino.

Las experiencias que he vivido trabajando para este tipo de proyecto han superado inmensamente todo lo que podía llegar a soñar: desde pisar el escenario del Teatro alla Scala en Milán, Tonhalle de Zurich o el Konzerthaus de Viena hasta conocer en persona al Maestro José Antonio Abreu, tocar junto a Hilary Hahn, trabajar junto a Gustavo Dudamel e incluso salir en una película. ¡Jamás soñado!

Pero si tuviera que decidirme solo por un momento, más allá de toda la música compartida, los conciertos, los reconocimientos, los viajes, los escenarios, y todo lo vivido, de seguro lo que más me queda en mi corazón es lo que yo he recibido por parte de los pequeños: aquellos momentos en el que veo el brillo de sus ojos cuando se sienten felices y orgullosos de sus logros y todo el amor que irradian.

Evolución de la orquesta Superar desde 2013 hasta 2017:

 

¿QUÉ TE HA PARECIDO TU PASO POR DALANOTA?

Llegué a Madrid con muchísimas expectativas porque conocía DaLaNota desde hace un par de años por las redes e inmediatamente me sentí atraída. Animé a Aldara y Bea a que participaran de un encuentro que justo en ese entonces se realizaba en Viena y allí nos conocimos. Quedé impresionada por la visión y el compromiso de todos los integrantes de DaLaNota. Ese mismo año me anoté en las VAS a Costa Rica y conocí a Fernando. El reencuentro con Aldara fue en Suiza, cooperando con Supera Suisse y de allí surgió la idea e invitación de venir a Madrid, invitación por la cual estaré por siempre muy agradecida.

Mi primer día fue muy conmovedor: DaLaNota se preparaba para su participación en el programa Música en Vena con un concierto para niños y niñas hospitalizados que darían en el Hospital unos días después. Elena del área Psicosocial habló con ellos sobre este tema, ya que había muchas inquietudes y miedos. Fue mágico escuchar contarles un cuento sobre las realidades de los chicos hospitalizados y ver cómo le prestaban tanta atención fue conmovedor.

Después ensayos y más ensayos, donde pude apreciar lo bien pensado que está la metodología que llevan los profes, es decir, cómo se dividen, cómo se complementan entre sí, cómo manejan los tiempos, lo bien que se organizan, cómo se preocupan por cada detalle y sobretodo lo eficiente y beneficioso que es todo esto para los chicos. Pude apreciar también los avances en los más pequeñitos y el esfuerzo de los más jóvenes por participar y con el tiempo pude ver cómo a través del diálogo se pudieron mejorar aspectos de disciplina para un trabajo en equipo más efectivo. Me sentí siempre muy bienvenida y recibí muchísimo cariño por parte de los chicos. A todos los profes gracias por haberme dado esta oportunidad y haberme recibido con los brazos abiertos, todos muy dispuestos a compartir, intercambiar ideas y opiniones.

Confieso que me sentía algo nerviosa al tener que realizar un presentación a modo de formación para los profes. Yo pensaba, qué cosas puedo aportar yo, si ellos ¡ya lo tienen todo muy claro! Al final todo se desarrolló de una manera muy agradable, sintiendo que fue un intercambio mutuo de ideas que nos ayudó a todos a reafirmar nuestras convicciones y seguir adelante con nuestros sueños.

Me quedé impresionada con lo valioso de poder contar con un equipo, que a demás de excelentes músicos y voluntarios, cuenta con el profesionalismo de Marga y Elena. Esto es algo que muchos proyectos no tienen y me parece un grave error: la labor que ellas desempeñan es irreemplazable e imprescindible en un proyecto musicosocial. Es por esto que animaría a todos los demás proyectos, estén donde estén, a dejarse inspirar por el poder transformador del concepto que ha creado DaLaNota.

Cada uno de los que hacen parte de DaLaNota tendrá por siempre un lugarcito en mi corazón, espero haber aportando aunque sea un granito de arena y espero volver a verlos muy pronto e incluso organizar algún intercambio enriquecedor para los chicos de diferentes países para seguir conectando culturas sin fronteras, sin barreras idiomáticas pensando en un mundo mejor para todos. Qué puede haber mejor que la música para esto?

Ivana: desde el equipo queremos agradecerte enormemente tu esfuerzo, amor y paciencia por enseñarnos y contagiarnos una energía muy especial y motivadora que nos empuja a seguir trabajando y formándonos para hacer de DaLaNota y la música un ingrediente que no pueda faltar en la sociedad.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! ¡ESPERAMOS VERTE PRONTO!

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