Cómo cuidar un violoncello

Si eres violoncellista y estás leyendo este artículo… ¡enhorabuena! Has escogido un instrumento cálido, agradable, con un sonido muy especial y muy buen rollo. Seguramente caminarás por la calle y oirás todo tipo de comentarios: ¡Mira, una tortuga! ¡Una guitarra! ¡Un trombón! ¡un violín gigante! ¿Eso es una metralleta? ¿Llevas ahí a tu ex? Deberías haber elegido la flauta…

El violoncello es una forma de vida y ahora entenderás por qué:

En primer lugar es un instrumento grande y ahí reside parte de su encanto… pero para empezar a cuidar bien nuestro instrumento, primero debemos  cuidarnos bien a nosotros mismos. Los violoncellistas no sólo tenemos el privilegio de tocar el mejor instrumento del mundo: también tenemos que transportarlo. Éste pequeño punto cambiará tu forma de ver el mundo y tu concepto de medidas, espacios y distancias.

Te doy algunos consejos: aliméntate bien y haz deporte. Tu cuerpo es la herramienta más importante para hacer sonar (y transportar) el cello, Cuando lo transportes asegúrate de ajustar bien la funda a tu espalda y que te encuentres confortable. Intenta no hacer largas distancias con el instrumento a cuestas y si es así haz algún descanso para no sobrecargar la espalda.

transportar un celloDespués de casi 20 años tocando el cello debo advertirte de algunos trucos… no hagas caso de los violinistas o violistas en cuanto a las distancias, siempre te dirán que el lugar al que vais está cerca o que queda poco para llegar, pero su concepto del tiempo es totalmente diferente al tuyo que cargas con un instrumento casi igual de grande que tú; pon el maps y valora los paseos tú mismo.

transportar un celloNo te asustes y atrévete con otros medios de transporte: puedes ir con el cello montado en la bici , de copiloto en el coche y  de compañero en el metro. Cabe perfectamente por el torniquete si te agachas y lo pasas por encima y además no pasarás desapercibido entre tanta gente (en el mejor de los casos hasta te cederán espacio al verte). Si escoges el avión no te demores y se de los primeros en la fila de embarque, el cello tiene que ir siempre en ventanilla y con el avión lleno puede ser una locura. Protégelo de la alta presión de un vuelo destensando un poco las cuerdas y no te olvides de ponerle su cinturón. Aunque parece tedioso volar con él tiene sus ventajas, podrás meter parte de la ropa que no te quepa en la maleta dentro de la funda (cabe bastante…) a la vez que lo proteges de golpes y del frío.

humidificador celloDejando el tema del transporte y siguiendo con el clima, en invierno es aconsejable no tener nuestro instrumento cerca de la calefacción y puedes protegerlo del frío poniéndole una camiseta XXL (no, no es broma). En verano, con el calor corremos el riesgo de que la madera se seque demasiado y pueda resquebrajarse, pon un cubo con agua en la habitación donde suelas tenerlo para fomentar que haya humedad y equipa al cello con un humidificador que podrás encontrar en cualquier tienda de música.

cuidados celloPor otro lado, debemos cuidar diariamente el mantenimiento del instrumento. La higiene instrumental es tan importante como la personal. Cuando tocamos el violoncello, al ser un instrumento de cuerda frotada, necesitamos resina; una sustancia que ayuda a mejorar el contacto entre el arco y la cuerda. A pesar de ser una gran aliada del estudiante (nos hace perder tiempo cuando no tenemos muchas ganas de dar clase, nos sirve de excusa cuando no sacamos buen sonido y tiene el don de la inmortalidad ya que nadie ha conseguido acabar una resina sin que se le haya hecho pedazos antes…) suele ensuciar mucho el instrumento. Al tratarse de una sustancia “pegajosa” hay que tener cuidado y no tocarla con las manos, limpiar bien las cuerdas, mástil y caja del cello así como la vara del arco cada vez que terminamos de tocar. Los trapos de microfibra suelen funcionar muy bien para ello.

Finalmente preocúpate y asegúrate al 100% de disfrutarlo. Siente como vibra y experimenta con su versatilidad. No lo sumerjas en el agua y no lo acerques por las hogueras de San Juan. Ten el número de un buen luthier y fisioterapeuta  y descubre el mundo y la música a través de su sonido.

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